Maracay, 11 de agosto del 2009
Ciudadana:
Cónsul
Representación consular de Venezuela en Barcelona España
Su Despacho._
Ciudadana Cónsul de la representación consular en Barcelona España,
DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.
Ante todo reciba un cordial saludo bolivariano de GREGORY JOSEFINA ALDANA LEAL CIV. 10034245; y las más extensivas felicitaciones por su proactiva labor en beneficio del bienestar del pueblo de la república venezolana basado en la igualdad y la justicia social.
El día 20 de julio del 2009 alrededor de las 5:30 pm salí en el vuelo 1332 de la línea aérea SANTA BÁRBARA AIRLINES con destino a Madrid con la intención de pasar unas vacaciones y conocer algo del viejo continente y a la vez compartir con amigos radicados en ese continente que no veo hace varios años.
Después de tanto sacrificios y esfuerzos, logré reunir el dinero suficiente para brindarme unas merecidas vacaciones después de 7 largos años de trabajo.
Nunca me imagine que al llegar a mi destino me iba a encontrar con tan cruel realidad.
El vuelo aterriza el día 21 de julio a las 9:30 am a el Aeropuerto Internacional de Barajas en Madrid, al Terminal 1. Cuando me toca acercarme al puesto de control un funcionario de inmigración femenina me solicita el pasaporte, carta de invitación, el boleto de ida y vuelta, dinero disponible para la estadía, mientras le hago entrega de los documentos solicitado le clarifico que dispongo de tarjeta de crédito con 2.500 $ ella me solicita un documento que pruebe que si hay dinero en la tarjeta mientras anota algunas características de la misma, luego me solicita carta de trabajo y de ingresos.
Muestro algunos documentos que prueban lo solicitado al final me solicita un seguro médico le planteo que tengo un informe médico que evidencia mi estado de salud. Me hace entrega de los documentos y me envía a sentarme con actitud despectiva a un lugar aparte de la cola.
Luego de 4 horas de espera, tiempo en que otros pasajeros del mismo avión eran llamado para una entrevista y luego les entregaban sus documentos y pasaban el control, junto a otros compatriotas fuimos llamados uno a uno a un interrogatorio por otro funcionario de inmigración femenino que de manera atropellada te hacia preguntas a las cuales no te daba tiempo ni de responder. Luego de ser interrogados y de despojarnos de nuestros documentos pasaportes, boletos, ticket de maletas, cartas de invitación, nos reúnen a todos entre ellos 2 menores de edad y 6 adultos venezolanos, 1 brasilero, 1 uruguayo y nos dirigen sin darnos explicaciones a subir como 4 pisos, nos reciben un grupo de funcionarios de inmigración femeninas que nos requisaron y despojaron de nuestras pertenencias: celulares, cámaras, medicamentos, artículos de higiene personal y sólo nos permiten algunos documentos, dinero y si tienes suerte algún lapicero.
Después de estos desagradables momentos te encuentras en un salón provistos de cuartos con camas, mesas, asientos y donde hay personas de varias nacionalidades con semblante de tristeza y preocupadas con varios días de estadías. Una Trabajadora Social se presenta al grupo y se pone a la orden, la abordamos para que nos informara las razones de nuestra detención y ella se limita a responder que esa información no era de su ingerencia.
A uno de nuestro compañero venezolano lo han llamado enseguida para una entrevista donde le han confirmado su retorno al país de procedencia y le han entregado unos documentos donde redactan las razones de la negación de entrada.
El venezolano me permite leer estos documentos donde se plasma algunos artículos de la Ley Orgánica sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su integración social y en tal sentido la negación de entrada al país, conversando con otros detenidos y escuchando su versión de los hechos, comprendí con detalles lo que estaba pasando. Somos considerados inadmitidos por no cumplir algunos requisitos previos para entrar al país. Lo que no me queda claro es por qué permanecimos tanto tiempo encerrados e incomunicado y tratados como delincuentes.
Hasta que punto mi falta era pretexto para ser objeto de discriminación hacía mi persona y condición moral.
Algunos funcionarios de inmigración masculinos que se encargaron de mi traslado para las entrevistas me maltrataron psicológicamente al dirigirse a mi me llamaban “SEÑORA” con un TONO IRÓNICO Y SÍNICO, infiriendo una dudosa condición moral. Sus miradas hacia mi persona evidenciaban BURLA y a la vez INSINUACIÓN.
En las oportunidades que tuve las entrevistas con diferentes funcionarios de inmigración y que trate infructuosamente de demostrar mis ingresos económicos y mi condición de empleada en mi país; su trato fue de burla e ironía hacia mis respuestas. No tuve acceso al internet ni a verificar el envío de fax para demostrar lo que planteaba; además todas las respuestas a las preguntas que me realizaban y que no tenía la oportunidad de demostrar luego eran utilizadas en mi contra y plasmada en un documento. Ni hablar de la abogada que supuestamente me orientaría a replantear mi situación sólo se limito a que le firmará un documento intimidándome a que si no quería no lo firmará.
Ante todos estos hechos; lo que me causó indignación fue la actitud discriminatoria hacia mi persona de algunos de los funcionarios de inmigración encargados de mi traslado y los encargados de realizarme las entrevistas.
Soy una mujer de 40 años, de profesión docente en Educación Especial, con 7 años en ejercicio; mis características físicas son digna representación de nuestros ORÍGENES INDÍGENAS: pequeña, delgada, trigueña, cabello liso, largo, negro, ojos grandes oscuros, facciones pequeñas; nacida en Valera municipio del Estado Trujillo, mi abuela paterna descendiente de la etnia MOCOTÍES pobladores de las tierras altas de la zona fría La Puerta. El estado Trujillo contó con pobladores indígenas representantes dignos de los TIMOTOCUICAS caracterizados por su cordialidad. Mi abuela materna nacida y criada en Isnotú tierra del venerable Siervo de Dios Dr. JOSE GREGORIO HERNANDEZ, mi madre devota coloco mi nombre GREGORY JOSEFINA en honor a favores recibidos, mi nombre y mi apariencia física les causaba innumerables dudas a los funcionarios de inmigración del Aeropuerto Internacional de Barajas en Madrid.
Nunca me imagine que mis características físicas fueran OBJETO DE DISCRIMINACIÓN Y ETIQUETADA DE DUDOSA MORALIDAD, aunado a esto mi apariencia: blue jeans, camiseta, sandalias, y un abrigo que use en todo momento, se ajustan a una turista en época de verano que pretendía pasar unas vacaciones en el Viejo Continente Y NO A QUEDARME ILEGALMENTE como te hacían suponer.
Han pasado 500 años donde se ha demostrado que los seres humanos con rasgos étnicos somos personas con CAPACIDADES FÍSICAS E INTELECTUALES DIGNAS DE TODOS LOS DERECHOS Y CUMPLIDORES DE SUS DEBERES, la historia se ha encargado de reconocernos como seres con IMPETUD Y ESPIRITÚ DE LUCHA Y VALOR.
Considero que los funcionarios de inmigración en conocimiento de las Leyes Internacionales y que determinan las normas para el trato de los ciudadanos extranjeros y que expresa y garantizan los derechos sin distinción de raza, sexo, idioma, religión, opinión política, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra. Art., 7 de La Declaración: Todos son iguales ante la Ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Así el pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su Art,. 17: nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, ni ataques ilegales a su honra y reputación.
Ante el clima de intolerancia, discriminación y trato desigual imperante en la sala de idnamitidos del Aeropuerto Internacional de Barajas en Madrid levanto mi voz de reclamo por el comportamiento de los funcionarios de inmigración que van en contra de las leyes que consagra el derecho a la protección contra la discriminación de todas las formas como lo establece el Protocolo Número 12 al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, aprobada y ratificada en España mediante instrumento de ratificación publicado en el BOE de 14 de marzo de 2008 y que constituye un instrumento de interpretación auténtica de los principios a la protección y a la no discriminación contra la mujer por razones de raza, color, lengua, religión u origen étnico o nacional.
Por lo tanto, denuncio ante este organismo y a través de estas líneas la falta de ética profesional de los funcionarios de inmigración que los días 21, 22 y 23 del mes de julio del 2009, me sometieron a una DISCRIMINACIÓN PSICOLÓGICA que infligió la violación de mis derechos civiles expresados y expuestos en la leyes antes mencionadas, y sin tener pruebas de lo que hipotéticamente o por inferencias me estaban atacando.
Me dejaron muy claro con sus actitudes discriminatorias que el tener rasgos indígenas era etiqueta de dudosa moralidad.
Con lágrimas en los ojos al escribir estas líneas y al recordar tan dolorosos hechos; pero con la firme disposición de expresar mi descontento y tristeza ante estas irregularidades durante un proceso que determinaría que has cometido una falta, pero el delito fue “ser mujer latina”.
Ciudadana Cónsul deseo manifestarle que este no es el único caso, que durante varios meses y por desconocimiento de unos requisitos que se divulga muy poco a pesar de la temporada alta de viajeros al exterior, son muchos los venezolanos y venezolanas ya sean adultos, adultos mayores, niñas, niños y adolescentes, que se ven involucrados en estos atropellos.
Ciudadana Cónsul, ruego para que estas líneas sirvan de alerta para investigar el por qué del maltrato a los venezolanos, en especial de los pasajeros de vuelos económicos, desconociendo nuestros derechos fundamentales como ciudadanos extranjeros, maltratándonos psicológicamente como inmigrantes ilegales, peligrosos, y sin pruebas algunas para tales insinuaciones.
Manifiesto mi disposición de aportar pruebas de los hechos narrados que sirvan para publicar y dar a conocer en otras instancias de tan lamentable realidad, cuando fuere necesario y bajo las regularidades exigidas.
Sin más a que hacer referencia, y esperando de Usted, su pronta y valiosa atención, la abajo firmante declara la veracidad de la información suministrada, asimismo como los datos aportados, siendo única y exclusiva responsabilidad de quién la suscribe; y quién fue víctima de los hechos,
ATENTAMENTE;
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